Dos mocitas Mayo 10, 2008
Posted by davidgl in Webrsos.trackback
Son dos mocitas delgadas,
salen las dos por la tele,
la una en la pasarela,
la otra tras una alambrada.
Las dos tienen veinte otoños,
las dos carne, huesos y alma,
a una le disparan fotos,
a la otra metralla y balas.
Son dos mocitas a dieta,
salen las dos por la tele,
una es portada de moda,
la otra crónica de muertes.
Las dos son seres humanos,
las dos carne, huesos y alma,
una nació al sur de Italia,
la otra en el norte de Uganda.


Uf, que duro pero que realidad más grande. Me ha gustado.
Oye David, podrías darme tu mail? Quiero comentarte una idea que tengo y necesitaría tu ayuda. Es para un nuevo apartado de mi blog. Envíame un comentario al blog con tu dire que no lo publicaré.
Abrazos.
Nely.
Es espléndida tu forma de contar David. Este post, es especialmente sensible por cierto.
Abrazos
Es una putada hoy en día nacer en el sitio equivocado. Ea.
Nely, en cuanto termine de responder los comentarios y algún correo pendiente te doy mi dirección de correos y me cuentas.
Sommer y Chus: Lo realmente terrible, y lo hablaba ayer con mi primo, es que vivimos en un espejismo, en este coto vallado que es el Primer Mundo. Pero el Cuarto Mundo que tenemos en las bolsas de pobreza de nuestras ciudades y el Tercero allende nuestras fronteras, son en los que se encuentra la mayoría de habitantes de este planeta, puteados y sangrados, por cierto, por nuestros dirigentes y con nuestro cómplice silencio. Sé que no puedo arreglar el mundo, bastante tengo con arreglar mi microcosmos diario, pero protestaré ante semejantes desigualdades. Que como decía Blas de Otero, me queda la palabra.
Más besos y abrazos para los tres (esto parece una boda griega, jeje).
Parafraseando a Orwell:
Todos las personas son iguales, pero algunas personas son mas iguales que otras.
Tienes el don de decir las cosas mas duras con palabras bellas. Me ha gustado especialmente esta
poesía por la crítica social que encierra en un ejemplo tan simple.
Es poco lo que se puede hacer, pero siempre nos
quedará la palabra.
Un besin