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La Gran Final Septiembre 4, 2008

Posted by davidgl in El despertador de sueños.
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Era la última vez que pisaba como profesional un campo de fútbol. A partir de ahora se dedicaría en exclusiva a su familia, a la que acababa de incorporarse un biznieto, y a sus amigos. De jugador había logrado numerosos trofeos, y como entrenador no había andado a la zaga. El colofón a su brillante palmarés era la Copa del Mundo, que esa noche de gloria había ganado para su país.
Con las celebraciones terminadas, las gradas vacías y el césped desierto, decidió dar una vuelta más al campo, recorriendo mentalmente su paso por el deporte rey. Sus primeros partidillos en el patio del colegio, sus inicios en las categorías inferiores del barrio, luego su cambio de cadete a profesional… Y así, fue recordando cada uno de los momentos cruciales a lo largo de su carrera.
“¿En qué momento -se preguntaba- despegó realmente todo esto? ¿Cuándo se disparó mi trayecoria deportiva? Nunca imaginé, ni en los mejores sueños, llegar hasta aquí”, pensó. Y entonces supo con claridad la respuesta.

Tenía veinte años. Su equipo, recién ascendido de segunda, había dado la campanada en la competición copera, plantándose en la final contra uno de los mejores de primera. Siendo tan joven, para él aquélla era, lógicamente, La Gran Final de su vida; no contaba el enorme horizonte futbolístico que le esperaba por delante.
Sin embargo, aquella noche todos los factores se confabularon contra él. El presupuesto del rival era desmesuradamente mayor. El graderío estaba plagado de hinchas del otro bando, cuando los suyos apenas si ocupaban una pequeña porción del fondo norte. Además el equipo contrario salió al completo de titulares, internacionales la mayoría, y ellos tenían lesionados a sus dos mejores figuras. Por si esto fuera poco, el árbitro se decantó sin pudor alguno por los otros, inventándose un penalti inexistente, expulsando por doble amarilla al delantero centro de su equipo, y pitándoles constantes fueras de juego que no eran tales.
Con este panorama, es fácil deducir que perdieron la final.
Mientras sus compañeros se lamentaban en el vestuario por tan descarado robo de partido, por primera vez él se sintió fuertemente enojado consigo mismo. Esa noche, tal vez por los nervios de su primera final, por la inexperiencia ante la presión de la prensa y el estadio, o por todo un poco, él había fallado en los pases largos, desperdiciado muchos balones en el medio campo, tirado mal la única falta que les pitaron a favor, y tampoco había estado muy fino en los saques de esquina.

De cualquier modo, pensaba ahora en la distancia del tiempo, aquella final estaba perdida desde el pitido de inicio. Pero lo cierto es que aquel día nació una estrella del fútbol. Una estrella que empezó a ganar cada vez más grandes finales, y que cuando volvía a perder una, en lugar de cargar contra las circunstancias, se peguntaba para sus adentros: qué pude haber hecho mejor.

(El despertador de sueños)

Comentarios»

1. inzoa - Septiembre 4, 2008

Autocrítica, siempre intento tenerla presente para intentar ser cada día un poco mejor. La autocomplacencia nos hace mediocres lastrando nuestra evolución como personas y pone en serio riesgo, además, nuestro honor.

2. divagando - Septiembre 6, 2008

Reflexionar sobre nuestras acciones es signo de madurez y sabiduría. Y más en fútbol.

3. davidgl - Septiembre 7, 2008

Sí, jeje, le voy a pasar el relato al equipo técnico del Zaragoza. ¡Ay, si es que este año toca sufrir por to!